Xcom 2 y el problema de las insurgencias

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    Como ya lo he expuesto por años en este proyecto y como sabrán, a mí me encantan los videojuegos. Amo lo que todo lo que pueden ofrecer; mecánicas entretenidas que pueden hacer que nos perdamos horas y horas en ellos, personajes que terminan tocando fibras sensibles, historias interesantes, mundos llenos de vida y de lore listos para ser explorados e interpretar los pequeños detalles que nos deja ver más de esos mundos con este tipo de narrativa.


    Por todo esto los juegos tipo Metroidvania, open world, RPG, JRPG, Visual Novel y Gacha están entre mis favoritos. Curiosamente estos tienen una cantidad insana de lore, pero también hay otro tipo de juegos que tienen un lugar muy especial en mi corazón, los juegos de rol de estrategia, o SRPG por sus siglas en inglés.



    Los SRPG, también llamados TRPG, son juegos tácticos. Por así decirlo son una evolución del ajedrez en los videojuegos. Cada unidad cuenta con un tipo de movimiento y de acciones únicas, como las piezas del ajedrez, y el juego acaba con la muerte de una unidad central, como puede ser un príncipe en juegos de temática medieval. Además de que contamos con una trama a seguir.

    Pero debido a que es algo sumamente conciso y especifico es un género muy de nicho, tanto que ya hay franquicias que es establecieron como los juegos más icónicos del género. Juegos como Fire Emblem, Final Fantasy Tactics, Disgaea, o si quieren cosas más diferentes esta Arcadian Atlas, Dark Deity o Rise Eterna.

    Pero hoy no hablaremos sobre la historia y lo muy geniales que son los SRPG, eso lo dejaremos para otro día. El día de hoy quiero hablar de un juego de este género, Xcom 2, el cual habla sobre insurgencias curiosamente de una forma un tanto realista, pero antes de eso…

¿Qué es Xcom 2?


    Tal como lo da entender su título, Xcom 2 es la secuela de Xcom, el cual salió hace ya unos años, haciendo unas mejoras en su jugabilidad.

    En el juego original encarnábamos al “comandante” el líder supremo de la fuerza Xcom, una organización internacional la cual es la principal línea de resistencia en contra de la invasión alienígena que estamos enfrentando.

    Por toda la campaña tendremos que hacer frente a diferentes fuerzas alienígenas, desde infiltrados, hasta naves de ataque, todo finaliza con el asalto directo a la nave nodriza donde nos jugaremos todo. Si la destruimos la amenaza se habrá acabado, si perdemos, la tierra será esclavizada. Naturalmente ganamos y somos los grandes salvadores de la tierra.



    Pero para Xcom 2, sucede algo bastante curioso. La misión tutorial -en donde se nos da mucho del contexto y nos recuerda las mecánicas del juego- nos muestra que los alíen están gobernando la tierra, que tienen un estado totalitario y claramente fascista frente a todo el mundo y donde los humanos son ciudadanos de segunda categoría con muchos filtros y una represión policiaca muy fuerte.

    Esta misión tiene como objetivo infiltrarnos en un recinto y recuperar un cuerpo, el cual para sorpresa de todos se trata de nosotros. “El comandante” había sido secuestrado y experimentaron con él. Ahora libre, volvemos a comandar lo que resta de la fuerza Xcom, ya no siendo una fuerza de ataque, sino una resistencia. La última resistencia humana.

    Han pasado 20 años desde el final de Xcom y de alguna forma los alíen ganaron la guerra. Si tienen curiosidad del como ganaron, bueno, no hay una respuesta oficial, o al menos no encontré una. Mi teoría es que ganamos la guerra inicial, pero luego llegaron refuerzos de varias naves nodrizas. Ante esto, muchos jefes de estado se rindieron, quitándole cada vez más financiación a Xcom, hasta que la tierra se entregó a los alíen, y con esto vino la caída de Xcom. Fue ahí donde nos secuestraron y experimentaron con nosotros.

    Xcom 2 es similar a su antecesor, tanto en nuestra base donde podemos reclutar nuevas unidades, hacer equipo y mejoras, hacer investigaciones y expandir nuestra base en función de lo que necesitemos, como en misiones, contamos con combate directo, recuperación de materiales, desactivación de algún objetivo y rescate de algún objetivo importante. Como ven, muy similar a Xcom, pero al mismo tiempo viene con muchas mejoras, el moverse en las diferentes áreas es más sencillo, algunas habilidades están más pulidas, y las misiones de contra reloj sin duda da un extra a la dificultad que hace todo más gratificante.



    Pero sí que hay un cambio, de tener suficientes recursos en Xcom a tener muy pocos en Xcom 2. El administrar los recursos es el mejor añadido que tiene esta entrega el cual hace que evaluemos mejor las situaciones a las que nos enfrentamos, aprender a saber a cuáles darles más importancia y cuales dejar de lado o aceptar que son “perdidas aceptables”.

    Es un gran juego, uno muy disfrutable, pero antes de adentrarnos más en el tema de esta entrada quiero decir algo. Si lo juegan en PC y sienten que les va mal no se preocupen, no es que tengan un mal PC o que su tarjeta gráfica o procesador este fallando. Es el juego, lamentablemente no tuvo una buena optimización y jamás se le dio, incluso en PC súper potentes, tras un rato pasa de 60 FPS a 10 FPS, simplemente ténganlo en cuenta.

    Ahora que ya sabemos qué tipo de juego que es Xcom 2, de sus mejoras ante la primera entrega y un poco de contexto para saber cómo llegamos hasta este punto, es hora de hablar de lo realmente curioso que encontré en él. Hablemos sobre las insurgencias.

El destino fallido de la insurgencias.


    Tal como lo comenté, Xcom 2 trata sobre una resistencia humana, el último grito de esperanza de la humanidad ante la dictadura y brutalidad de un gobierno totalitarista donde los humanos somos esclavos. Claramente esto es una referencia a esos gobiernos totalitaristas que han existido por años en diferentes países, casi todos los países han tenido un periodo así, ya haya sido en el pasado o que siga ocurriendo en la actualidad.


    Este hecho hace que tarde o temprano se inicie un movimiento insurreccionista que promulga por la libertad, por algo mejor para todos. Por una vida plena sin que tengamos que preocuparnos por si el día de mañana comeremos o si seguiremos vivos, por el derrocamiento de este brutal gobierno que solo esclaviza, somete y humilla al pueblo para que los gobernantes puedan vivir en su opulencia sin fin mientras que el pueblo mendiga miseras migajas para poder sobrevivir un día más.

    Xcom 2 maneja el tema de una resistencia ante un gobierno totalitario y en vez de irse a una visión algo romántica del movimiento donde todos “debemos” luchar por nuestra libertad porque es nuestro derecho y al final todos festejamos y gozamos por lo que tanto luchamos, se va más hacia el aspecto realista de las insurgencias.

    Nosotros como el comandante, tenemos una enorme tarea, una incluso más grande que la vez anterior, ya que ahora tenemos recursos mucho más limitados, las tropas pueden ser desde soldados hasta civiles, y para añadir más cosas, solo somos una pequeña célula, toda la resistencia esta esparcida por el globo y tenemos que ir contactando con todos para hacer más efectiva nuestras fuerzas, y detener el “proyecto Avatar”, ya que si se completa significaría prácticamente la extinción de la raza humana.



    El fin de este proyecto es crear mediante brutales experimentos avatares para los Elders, la raza líder de los alíen, los cuales están muriendo por una enfermedad muscular degenerativa que se desarrolló debido a que sus enormes poderes psíquicos son demasiado para sus frágiles cuerpos. Con estos experimentos, sus nuevos cuerpos podrán contener todo su poder y seguir existiendo en este nuevo mundo.

    El objetivo principal de Xcom 2 es detener esto, a la vez de liberar zonas estratégicas y salvar a tantos civiles como nos sea posible y claro, hacer que la resistencia siga unida.
Todo el panorama es algo fantasioso, pero al mismo tiempo tiene sus matices de realidad.
Hablar de revoluciones es sin duda algo complejo, existen muchas historias hablando del como el pueblo se unió para derrocar al jefe tiránico y ser ellos los dueños de su destinos. Sin duda una de las mejores obras con esta temática es “Los Juegos del Hambre” toda la trilogía gira en torno a esto.

    Y siguiendo en el género de las distopias, tenemos el Cyberpunk, donde el futuro está lleno de neón y cosas robóticas muy cool, pero que también cuenta con empresas que gobiernan el mundo de la forma más tiránica posible, mientras un grupo de renegados hacen lo posible para salir de esto y tener una vida digna, o incluso destruir el maldito sistema.

    Todas estas narrativas son muy buenas y me encantan. Sin embargo, todas estas tienen un severo problema y es uno mucho más grande de lo que parece en un inicio, no están hablando de las dificultades de las revoluciones solo están hablando sobre la romantización de la revolución.

    Los juegos del hambre son más complejos, pero en otro momento hablaremos de ello, al igual del porque siento que todos los que piden -pedimos- más libros somos exactamente igual que los habitantes del capitolio.


    Una revolución, es algo necesario en muchos contextos. Sin embargo, también es un movimiento violento y sangriento, ya que inherentemente esto es un golpe de estado y una guerra civil, en donde habrá muertes y violaciones a muchos derechos humanos, aunque pueda existir cierta justificación, esto es una realidad.

    A medida que estos movimientos avancen todo puede volverse mucho más violento y conceptos que pueden parecernos inhumanos pueden volverse una realidad para ambos bandos, uno de los que aparecerían más rápido sin duda es el de “perdida aceptable”.

    En las guerras todos son reemplazables, a excepción de unos pocos, en especial lideres y generales. Toda perdida además de ellos son cosas que se pueden tolerar. En una revolución no es muy distinto.

    Una de las cuestiones por las cuales muchos movimientos de insurgencia fracasan, según algunos estudios, es que muchos quieren poder salvar a todos, yendo con el discurso de “todos son libres o ninguno lo es”. Discurso que no durara tanto al darse cuenta de que no es posible, hay luchas que no se pueden pelear y personas que no se pueden salvar y claro, hay perdidas aceptables que hay que tomar.

    Aunque suene sorprendente todo esto pasa en Xcom 2. Aquí hay varias condiciones para que se pierda una partida, y esta es que como tal se obtenga un Game Over, con el hecho de que no supiste administrar bien tus recursos, los alíen te sobrepasaron o el proyecto Avatar se completó, o, por otro lado, abandonaste tu partida al volverla hacer. Curiosamente, casi todos los jugadores pierden al hacer esto último.


    Como ya he dejado en claro, este juego tiene un contexto mucho más complicado que la primer entrega, lo cual hace que sea más complicado el aceptar perdidas. De hecho, el juego directamente te obliga a tener perdidas desde muy temprano.

    Una vez que terminemos el tutorial, pronto tendremos una misión, la cual es que los alíen han atacado una célula de Xcom en algún lugar del mundo, célula que era bastante importante para nosotros.

    Al llegar vemos que todo está en ruinas, hay fuego por todos lados y el lugar está infestado de aliens de todo tipo. El objetivo es eliminar a todos los aliens y rescatar a tantas personas como podamos, pero simplemente es imposible salvar a todos.

    Los civiles están repartidos por todo el mapa, incluso hay alguno del lado opuesto de donde iniciamos y los aliens pueden matar a civiles desde el turno 1. Simplemente es imposible salvar a todos, créanme lo he intentado, hice esta misión 3 veces y al final solo pude salvar a 10 de 13 civiles.




    Pero esto no se queda solo aquí, sino que se expande también a nuestras unidades.

    Como dije en la introducción, Xcom es técnicamente un ajedrez, solo que más complejo; y una de sus mayores peculiaridades es que cada personaje muerto no se puede recuperar. Quizás este concepto de permadeath es lo que hace que después de algunas misiones les tengamos mucho cariño a algunas unidades, ya sea por el tiempo que han estado con nosotros o por lo muy útiles que son para nosotros.

    Bueno, yo tuve una unidad favorita en el run que hice para la realización de esta entrada. Esa unidad era Jane Kelly, una unidad comando, especializada en sigilo y combate cuerpo a cuerpo. A ella la había usado en casi todas las misiones, pero luego llego la misión “Apollo Ciego”.

    Esta misión es muy sencilla y no tan diferentes a las usuales. Esta misión tenia de objetivo desactivar una bomba en 10 turnos y acabar con enemigos hostiles, pero en este momento tenía como objetivo secundario de trama usar un códex neuronal en un enemigo.

    Para usar el Codex Neuronal se necesitaba estar al lado del enemigo, el Codex provocaba una instakill, además de hacer un hackeo rápido a las unidades y recuperar información más rápido sobre el proyecto avatar. El problema es que al hacer esto se crearía un enemigo holográfico muy peligroso, ya que puede clonarse, desarmar unidades y tener una bonificación de esquive.


    La combinación de todo esto hizo que esta misión se volviera en una muy complicada y, para mi mala suerte, de alguna forma u otra, los enemigos iban por Kelly. Ya fuera que usara el Codex o no, iban por ella, lo que hacía que repitiera la misión varias veces para salvarla, ya que no quería perderla.

    Al final repetí la misión cerca de 10 veces, hasta que una vez los ataques fallaron y los que acertaban no eran críticos. Hasta que esto paso pude asegurar la supervivencia de Kelly. Sí, terminó con heridas lo que evitó que estuviera en la siguiente misión, pero seguía estando activa.

    Este sentimiento y deseo de querer salvar a todos es lo que algunos estudios, entre ellos el modelo DoomsDay del MIT, indican el fracaso de insurgencias. Destinar tantos recursos y medios a situaciones que son una derrota y perdida, no es necesario y a la larga provocan más daños que beneficios, pero la idea de “libertad para todos” es lo que termina provocando todo el caos.

    Esto también se liga al “Trauma del Superviviente” en donde una persona que ha sobrevivido a un gran evento donde pocas personas han sobrevivido o que no es fácil seguir vivo tras esto, como puede ser una guerra. Estas personas intentan hacer lo posible para salvar a tantas personas como puedan para hacer que su vida tenga algún sentido, porque después de todo, ¿Por qué tuvieron que ser ellos quienes se salvaran y no los otros? ¿Qué tenían de especial ellos para tener el lujo de seguir viviendo?

    Pero ya sea por acto divino o simple acto de aleatoriedad, el hecho innegable es que seguirán aquí, lo quieran o no. Participar en una revolución no es una obligación o un deber, es una elección, nadie está obligado a participar en estos casos. Pero si es nuestro deber luchar por un mañana mejor, por tener una forma de vida digna, es nuestro derecho y lo merecemos.

    Pero hay que recordar siempre, una revolución no es algo lindo o romántico, es algo cruel, violento, sangriento y donde de alguna forma u otra habrá muertes. Ninguna de ellas será un acto heroico o lleno de gloria, pero aun así es importante y necesario luchar. Hay que recordar que la lucha no acaba con el derrocamiento del régimen opresor, sino que sigue incluso después, porque en ocasiones la bota que nos pisa la cabeza no desaparece, solo cambia de dueño.



    Con esto llegamos al final de esta entrada. En esta ocasión opté por algo más experimental. Me gustaría hablar de temas que encuentro interesantes, aunque ya hayan sido explorados en otros sitios quiero darles mi visión y ver que análisis puedo dar. Espero les haya gustado.
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    Nos veremos en la siguiente entrada con algo diferente. Hasta entonces, cuídense y no veremos muy pronto. 

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